TODOS SOMOS COMO UN ARBOL (metafóricamente hablando).
En cierta forma todos los seres humanos somos como árboles, el mismo Jesús así lo expresa en su parábola del grano de mostaza que crece frondoso. Cuando estamos en el vientre materno somos semilla, cuando nacemos brota nuestra primera hoja, nuestras raíces son nuestra familia, nuestra cultura, nuestra sociedad hasta nuestro ADN que en cierta forma determina nuestra forma de ser, el ADN que se ha ido forjando a través de miles de años. Nuestro crecimiento al igual que el de los árboles se ve determinado por nuestro entorno y varía, no es igual para todos los seres humanos al igual que para los árboles, nuestro medio ambiente afecta la forma como crecemos, si una semilla cayó en buena tierra y las condiciones ambientales de luz, aire, agua, humedad, temperatura, etc. son las adecuadas, el arbol seguramente crecerá sano y frondoso. Si nosotros crecemos en un ambiente de valores, principios, buenas amistades, amor, tendremos un buen desarrollo como seres humanos, seremos frondosos y produciremos frutos en nuestro futuro. Nuestro tronco somos nosotros mismos, nuestro cuerpo, vamos creciendo conforme pasa el tiempo, nos vamos llenando de capas, donde nuestra primera capa fue la infancia, después la adolescencia, la juventud, la edad adulta,, etc. Hasta que llega el momento de producir frutos, nuestra piel cambia al igual que la corteza de los árboles, y nuestras hojas serían los distintos caminos que podemos tomar en la vida, demasiadas ramas qué recorrer, opciones,etc... algunas hojas caen, algunas ramas son cortadas, pero siempre habrá una por la cual podremos ir.
Yo creo que si fuera un árbol físico, sería un manzano... ( y no porque tengo una Apple), pero porque me gustan las flores blancas que tienen, el olor de sus hojas, y por el clima en el que viven (tipo california).

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